Visual: Bill Brandt

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Situado entre la práctica editorial y la expresión artística pura, Bill Brandt es considerado como una de las mayores fuerzas, un maestro de la fotografía del Siglo XX.

 

Altamente respetado por la intensidad y poder de sus imágenes, es considerado uno de los fotógrafos de mayor preponderancia que han surgido en Inglaterra.

 

Su obra es muy variada y abarca todos los aspectos de la construcción de la imagen; sin embargo todas ellas expresan una fuerte individualidad, tanto en la técnica como en la composición. Sus primeros trabajos fueron de fotoperiodismo, pasando por paisajes, desnudos y retratos. La gran empatía de Brandt con sus entornos y sujetos, ya sea en cualquiera de los mencionados anteriormente, ha sido el factor fundamental de su éxito.

 

La idea básica de esta investigación, es dar el entorno social e histórico que proporciona el pie para la creación artística de Bill Brandt; así como su inclinación estética, y datos que dejan al descubierto ciertos aspectos borrosos de su historia personal; basándome en bibliografía editada y on line.

 

 

Bill Brandt nació en Hamburgo, Alemania; a diferencia de lo que normalmente se cree, que nació en Londres. Ciertos historiadores afirman que él deliberadamente falsificaba información personal. Según Paul Delany (el miembro más antiguo del Center Research Fellow y profesor de Inglés en la Universidad Simon Fraser, en Inglaterra), que pudo reunir a gente que conoció a Brandt; éste de pequeño era molestado por sus compañeros alemanes, que lo trataban como “el niñito inglés”, por ser hijo de adinerados padres ingleses. De hecho, su padre lo mantuvo durante su juventud y madurez; y no importó cuanta relación tuviese con el ambiente artístico de la época, él no pudo sino hasta alcanzar una avanzada edad, ser lo que se llama un fotógrafo profesional, en el sentido de ganarse la vida.

 

Pasó su niñez en Alemania y Suiza, y a los 16 años contrajo tuberculosis, debiendo quedar hospitalizado hasta los 22 años. Convencido de que la tuberculosis podía quitarse con psicoanálisis; a los 23, en 1927, viaja a Viena, donde la Dra. Eugenie Schwarzwald, lo convence de buscar un trabajo. Así fue como Brandt escogió la fotografía y comenzó sus trabajos en el ambiente.

 

La época en que Bill Brandt se desenvuelve, es de importantísimos conflictos en toda Europa. La primera Guerra Mundial, de 1914 a 1918, marca su primer desarrollo desde los 10 años, considerando además que a los 16 fue hospitalizado hasta los 22. Estas divisiones de ideologías según nacionalidades, marcaron a Brandt infinitamente. Casi se puede decir que no tuvo juventud, y marcado por su niñez, siempre quiso negar su nacionalidad alemana. Su historia y sus obsesiones son intrínsecas para conocer sus imágenes. Desde el principio, sus fotografías presentaron una doble naturaleza, parecen captar sólo lo que está ahí, sin embargo son meticulosamente planeadas. Toda su preparación estaba al servicio de un sistema de fantasía, creciendo con libros de niños, cine alemán expresionista, psicoanálisis y un profundo conocimiento de la historia del arte. Lo que el público tomó como documentalismo realista, era para los iniciados un vislumbre de su mundo inventado y esotérico.

 

En 1928 Brandt toma uno de sus primeros retratos a Ezra Pound, el poeta norteamericano, trabajando en el estudio de Greta Kolliner, amiga de la doctora Schwarzwald, quien le había conseguido el trabajo. Por la fascinación de Pound con su retrato, éste le presenta a Man Ray, y es aquí donde realmente comienza la carrera fotográfica de Bill Brandt. En 1929 se traslada a París para trabajar como ayudante de Man Ray, quien lo instruye en el arte de la fotografía por el corto período de tres meses. Mantienen contacto regularmente por más de dos años. Brandt aprende el valor de la experimentación fotográfica, que continuó trabajando por su propia cuenta.

 

Al estar expuesto tempranamente al trabajo de Man Ray y otros maestros del surrealismo, según las propias palabras de Brandt “me dio una nueva forma de ver la fotografía y el mundo”, quedó profundamente influenciado por Man Ray y su círculo como corriente de invención fotográfica. Por supuesto, el entorno también ayudó a su desenvolvimiento, las pinturas de Salvador Dalí, las películas de Luis Buñuel, y las fotografías de Eugene Atget y Andre Kertesz. También admiró a Brassai, y posteriormente a Cartier-Bresson y Edward Weston.

 

Después de la Primera Guerra Mundial, se provocó una difícil distinción entre la foto como documento útil, o como una búsqueda artística. Entre los usos utilitarios, está la publicidad, donde se interpreta y se filtra la realidad. La fotografía toma parte de un movimiento de vanguardia artística y acrecienta su poder con la expansión de la prensa ilustrada. Por ejemplo, este desarrollo se nota con August Sander, contemporáneo de Bill Brandt. Sander no trabajaba de manera representativa de las vanguardias; se preocupaba poco de la creatividad experimental y de la expresión individual. El autor de la imagen permanecía en segundo plano. Sabía que la influencia personal ejercida por el documentalista no reside en la invención de la imagen, sino en la selección que efectúa a partir de la realidad. Él era más bien un fotógrafo marginal en la época, sin embargo inspirador de las vanguardias subsiguientes, ya que luego, la opinión y el punto de vista son lo crucial.

 

Es importante conocer el medio histórico que da lugar a una ideología artística como la de Brandt. Éste aún vivía en Alemania cuando terminó la 1º Guerra Mundial, provocada y perdida por su país, dando lugar a una grave crisis política y económica. En lo social, el pueblo alemán no comprende el sistema pluralista de partidos, lo ven como una debilidad. La joven democracia carece de fuerza. En 1923 se devalúa el Marco. La pequeña y baja burguesía apoya a Hitler. Florecen las Artes y Letras. Muere Kafka; Einstan recibe el Premio Nobel. Kandinski revoluciona las tendencias del arte. A pesar de tener una economía devastada, Berlín es el centro de los acontecimientos artísticos e intelectuales. Es entonces cuando se inicia la edad de oro del periodismo fotográfico, cuando la prensa, censurada durante los años de la guerra, cobra un nuevo impulso bajo la república liberal. La fotografía se torna como un medio psicológico en publicidad, inspirado en la teoría pictórica de la vanguardia. El fotógrafo ahora procede de la sociedad burguesa devastada por la crisis, Erich Salomon es célebre aún con su corta carrera, del ´28 al ´35, período en el que Brandt estaba recién comenzando.

 

En la Alemania de la posguerra, se formaron las vanguardias de que se habla anteriormente, expresándose en galerías y revistas; el Dadá y la Bauhaus rebasan las fronteras alemanas. El dadaísmo fue el paso previo para el surrealismo, del que como hemos visto, Brandt era muy apegado. El primero era un movimiento de protesta, pequeño, móvil, muy politizado, destinado a denunciar los métodos y los medios de la cultura burguesa a través de la paradoja y la negación. Por eso se puede decir que en realidad Brandt era un fotógrafo revolucionario, ya que por ejemplo no entraba en el perfil de Salomon; Brandt casi no ganaba dinero, se negaba a la burguesía, aún siendo partícipe de ella (no olvidemos que su padre lo mantenía), aún así se convirtió en uno de los fotógrafos más prolíficos de Inglaterra.

 

En 1930, para los primeros años de Brandt en París, cometió su mayor acto de mentira y auto negación, diciendo que había estudiado fotografía en Suiza y Alemania.

 

Con la Ermanox y la Leica, comienza el fotoperiodismo moderno, y Brandt trabaja como freelance para varias revistas internacionales, como Weekly Illustrated, Picture Post, Verve, Miniotaure, Lilliput, Harper's Bazaar, News Chronicle, Bifui, Varietes. Dándose una libertad en ideas e imágenes con la concepción superviviente idealista y humanista. Entre los adelantos técnicos, las cámaras comienzan a ser más pequeñas y ligeras, de formato 24 x 36 mm, con películas más sensibles y del cinematógrafo, se pueden tomar 36 fotos sin recargar; los objetivos son más luminosos, de F:2. El encuadre es responsabilidad del fotógrafo, al no poder re-encuadrar en la editorial por la calidad del formato. Se carece de pose, se puede cambiar, es la liberación del punto de vista.

 

En 1928, se funda la revista Vu, por Lucien Voguel. Ésta es de un gusto refinado muy parisino, de ideas liberales. Sus fotografías se caracterizan por traducir con la imagen los acontecimientos políticos franceses y extranjeros, hay reportajes, descubrimientos; es “la verdad con la fotografía”. En esta época también se dan los primeros avisos contra el nazismo.

 

Puede decirse que habían surgido dos corrientes, la poética, con Man Ray y Edward Weston como líderes; y la documentalista, la del momento de “verdad”. Brandt se declara atraído por las dos escuelas, y por más de diez años se concentra enteramente en el trabajo documental.

 

Bajo estas condiciones, en 1931 se traslada a Inglaterra, donde comienza una exploración fotográfica de Londres, que se transforma en una crónica de los diversos estratos sociales que constituían el sistema de clases inglés. “El extremo contraste social durante los años previos a la guerra, visualmente era muy inspirador para mí”. Editándose en 1936, con el nombre de “The English at home”, lamentablemente por la época de crisis previa a la Segunda Guerra Mundial, el libro no fue un éxito de publicación editorial. En éste se muestra una existencia destruida por la depresión de la clase trabajadora en el East End londinense, con una integridad con el sujeto que va más allá del simple reportaje. Se presenta un contenido dramático, aparecen negros intensos; dados por copias en papeles de alto contraste. Brandt, fotografió desde las comunidades mineras desempleadas y sus familias, en el norte del país, hasta los derroches de la aristocracia; con retratos cándidos: todo lo que sucedía dentro de las casas de familia adinerada, los sirvientes en la cocina, elaboradas mesas para cenar, preparaciones de los baños de las familias, fiestas de cocktail en los jardines, con invitados hablando y jugando bridge, casas de familia de la clase trabajadora, con varios niños durmiendo en una cama, interiores de casas de mineros con gente comiendo, una madre cociéndole la ropa al que llega, mineros lavándose en tinas de estaño frente a los fuegos de sus cocinas. Fotografió pubs, pensiones comunes de noche, teatros, baños turcos, cárceles, gente en sus habitaciones. Es el resultado de una búsqueda, el respeto de la época del periodismo fotográfico.

 

Dado el éxito de Brassai en Francia con su libro “Paris by Night”, en 1938 el Arts et Métiers Graphiques, publica un libro de Brandt, llamado “A night in London”, que muestra el lado oscuro y melodramático de Londres. De ésta se montará su primera exposición personal.

 

Brandt trabajó fotografías más expresivas, a comparación de sus contemporáneos en Norteamérica, donde no se conoció ninguna forma de militantismo comparable al movimiento de los fotógrafos obreros de Alemania.

 

En Estados Unidos, los años ´20 son un período de desastre cultural, a comparación de Europa, donde se desarrollaban las vanguardias. Allí la fotografía se convirtió en una especie de sueño y evasión, con Hollywood se infunde una belleza ficticia a las estrellas de cine. Se distinguen varios tipos de fotografías dentro de esa corriente; una iluminación teatral, preparaciones precisas y formas gráficas audaces, para producir una especie de aura, casi un fetichismo en torno a los productos industriales. Para 1929, estalla una grave crisis económica que revierte esta situación, por ejemplo, con la FSA en 1935, donde lo esencial consiste en delimitar la significación humana e ideológica del tema.

 

La crisis norteamericana del ´29, se dio cuando Alemania estaba empezando a recuperarse; su mentalidad democrática, las nuevas ideas de la prensa ilustrada, se vieron cerradas de golpe con la llegada de Hitler. El efecto dominó de la crisis Americana, afectó radicalmente la economía germánica; la miseria es uno de los factores de decisivos para el acceso de Hitler al poder. La llegada de la Segunda Guerra Mundial, del ´39 al ´45, frenó la libertad de expresión, hay un adoctrinamiento de las mentalidades, se queman los libros de los escritores más conocidos, la prensa queda controlada. La élite intelectual y artística debe exiliarse. Los que habían creado apogeo del fotoperiodismo moderno en Alemania, transforman la prensa ilustrada en Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

 

En Inglaterra, el Departamento de registros del Ministerio de Interior le encargó a Brandt que retratara la apariencia fantasmagórica de las calles durante los bombardeos aéreos, a la luz de la luna muestra el perfil de la ciudad con las siluetas oscuras de los edificios, delineadas con precisión; mediante exposiciones de 20 o 30 minutos. La manera en que transcurre el tiempo en los refugios antiaéreos del metro y los sótanos, los grandes edificios escalonados, la gente.

 

Es la época de los mass-media magazines, con la revista LIFE en el ´36, basadas en la fotografía. En 1940 nace la televisión, que crece a pasos agigantados. El oficio de reportero fotógrafo queda afectado por los cambios en la prensa. En 1947 nace Mágnum, con Capa (exiliado de Alemania), que defiende los derechos de los fotógrafos.

 

Finalizada la guerra, el estilo de Brandt cambió dramáticamente, perdiendo su entusiasmo por el reportaje, volvió a lo que podría llamarse la escuela poética de Man Ray, y se dedicó a los desnudos, retratos y paisajes. Bajo sus propias palabras: “El documentalismo fotográfico se volvió fashion, todo el mundo lo practicaba, además el tema principal de mis años anteriores había desaparecido, en Inglaterra ya no había un marcado contraste social”. En los años 50 la fotografía se subjetiviza con el florecimiento del arte abstracto y a esta altura, la televisión ya es un alto rival para la fotografía, porque puede informar en directo.

 

En 1945, Bill Brandt empezó su Serie de Desnudos, acercándose al surrealismo con interpretaciones personales del cuerpo humano, desde el close-up en estudio; al aire libre, en las playas de Normandy y Sussex; coloca a las modelos en espacios muy grandes y retrata una parte de ellas, en primer plano. En éstas, la fantasía y la realidad se mezclan, la atmósfera se muestra misteriosa.

 

Por la manera de hacer sus retratos, fotografió a muchos artistas y escritores. Retrataba a los modelos en sus propios alrededores, se concentraba en la foto como un todo, y dejaba a los modelos por sí solos; raramente les hablaba y apenas los miraba. Eso hace olvidar a la gente lo que está sucediendo y cualquier expresión de conciencia propia, por lo general desaparece; trataba de evitar las expresiones efímeras y vivaces de las tomas instantáneas, le agradaba más una expresión profunda, tranquila. Brandt opinaba que un buen retrato debe decir algo del pasado del sujeto, así como sugerir algo de su futuro. En sus paisajes del ´40 y ´50 se reflejan la influencia del romanticismo y el expresionismo, muchas de sus imágenes, más bien siniestras, fueron tomadas en el crepúsculo, cuando él lo llama “el lujo de las sombras”. Cielos amenazadores al anochecer y ensombrecidos interiores, caracterizan esta faceta.

 

En 1949 publica “Camera in London”, formada por una edición de sus fotos del ´30 y del ´40.

 

Su monolítica serie de desnudos fue publicada en su libro “Perspective of nudes”, en 1961 en Londres y Estados Unidos. Se caracteriza por la experimentación, estudiando las enormes profundidades de campo y las perspectivas deformadas, típicas del uso de un objetivo de distancia focal corta. Los cuerpos se convertían en un paisaje imaginario. La técnica utilizada para la iluminación se llama claro-oscuro, que utiliza el fast fall-off, y un fuerte contraste entre luces y sombras. El uso del claro-oscuro define los tres aspectos dimensionales de la fotografía, le da profundidad y claridad a ambos, el primer plano y el fondo. El fast fall-off es el uso directo de la luz para acrecentar las sombras de un objeto, y darles textura; funciona como una orientación táctil de la iluminación. Juntos el claro-oscuro y el fast fall-off se potencian. Brandt utiliza los low key para dar la sensación de oscuridad o noche, no hay luz día visible y la iluminación provista es muy selectiva. Gracias al claro-oscuro, quiso evocar la respuesta emocional más fuerte posible del espectador, añadiendo drama al “objeto” que trabajaba.

 

Como una anécdota interesante del descubrimiento de ésas imágenes, puedo agregar que Brandt se encontró en una tienda de segunda mano una Kodak de madera de 70 años atrás. No tenía disparador, enfocada al infinito, con una apertura ínfima y de lente gran angular, sin correcciones ópticas como los lentes modernos; que están diseñados para imitar la visión humana y el punto de vista convencional. Defiende su postura con una frase de Weston de 1926: “La cámara ve más que el ojo, entonces ¿por qué no hacer uso de eso?”. Brandt: “Mi nueva cámara veía más y veía diferente, creaba una increíble ilusión del espacio, una perspectiva abrupta completamente ideal”. El lente producía imágenes y tamaños anatómicos que sus ojos nunca observaron.

 

Con respecto a sus tomas de paisajes, para hacer una toma, debía sentirse obsesionado con una escena particular; cuando encontraba el panorama que quería fotografiar, esperaba por la estación indicada, el clima indicado, la hora indicada, de día o de noche; para obtener la foto que él sabía que estaría ahí. En “Camera in London” declara: “Fui a West Riding en verano, pero había muchos turistas, no era un buen momento del año, me gustaba más en Noviembre: misterioso, lluvioso, solitario. Pero no estuve satisfecho hasta que lo vi otra vez en Febrero. Tomé la foto justo después de una granizada cuando un fuerte viento soplaba sobre el terreno pantanoso”. Éste es uno de los paisajes favoritos de Brandt, que de hecho inspiró a Emily Bronte para la película “Cumbres Borrascosas”.

 

En 1966 se editó “Shadow of Light”, que es una retrospectiva de las diferentes fases de su carrera. Las fotos nuevas tanto como las viejas, las copió diferente de cómo las había presentado la primera vez, con un alto contraste que eliminaba casi todos los tonos medios, un estilo que se convertiría en su firma. Con respecto a esos cambios, Brandt posteriormente afirmaría, que el trabajo del laboratorio es el más importante, que hay veces que se puede terminar un encuadre bajo el dominio de la ampliadora, y eso no tiene por qué interferir con la verdad. Cada fotógrafo debe seguir sus propios instintos, es el resultado lo que cuenta, no cómo se llegue a él. Además, el ser sensible a la composición, por naturaleza, es un gran beneficio, sin embargo es más que nada instinto. Tal vez pueda desarrollarse, pero duda que pueda aprenderse. Cada fotógrafo debe descubrir lo que de verdad lo excita visualmente, debe descubrir su propio mundo.

 

En 1969, su primera retrospectiva es expuesta en el MoMA, estando bajo la dirección de Edward Steichen, quien años anteriores dispone para una foto de Bill Brandt una página entera en su libro “The Family of Man”. Al año siguiente la exposición es trasladada al Hayward Gallery de Londres. En 1972, Brandt se une a la Marlborough Gallery, quien se responsabiliza de la venta y la internacionalización de su trabajo, hasta su muerte en 1983. Para 1976, las ramas del Marlborough Gallery de Nueva York y Londres montan amplias exposiciones individuales de su trabajo, mientras él sigue viviendo en Kensington (Londres), trabajando para peticiones específicas de los coleccionistas de la mencionada galería. La Royal Society of Arts lo nombra “un Gran Autor para la Industria” (Royal Designer for Industry), en el ´78. El siguiente año, la Royal Photographic Society lo premia con la Medalla de Plata al Progreso. Ésta última sociedad inaugura su Centro Nacional de Fotografía en 1981, con una exhibición por los 50 años del trabajo de Bill Brandt. Se le han hecho honores en París, Estocolmo, San Francisco, Houston, Boston y Washington DC. Existen grandes colecciones de sus fotografías en el Victoria and Albert Museum, en el MoMA de Nueva York, en el Museo Internacional de Fotografía de Rochester, y en la Biblioteca Nacional de París.

 

Bill Brandt muere en Diciembre de 1983, por una diabetes sufrida por más de 40 años. Dejó viuda a Noya, su tercera esposa; sin hijos. Sus cenizas están dispersas en el Holland Park de Londres, el cual solía visitar casi todos los días.

 

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El oscuro lirismo de Bill Brandt por  Michel Tournier. 

 

 

 Acurrucados en lo alto de una escombrera, unos mineros en paro rebuscan trozos de carbón que van echando en bolsas. Una anciana se cepilla los dientes encima de un orinal. Dos criadas, con cara de odio, tocadas con cofias blancas de cintas plisadas, montan guardia ante una mesa sobrecargada de cristalería de Venecia. Un aburrimiento envarado domina este salón tapizado de felpa, donde se ven cuatro señores de esmoquin, una joven sentada en un puf ante un juego de damas. Unos chiquillos corren al fondo de una calle resbaladiza dominada por una columnata de chimeneas de fabrica que van vomitando hollín. Sombras de una isla: es el titulo que ha encontrado Michel Butor para el libro de fotografías de Bill Brandt publicado por Editions Prisma. Por supuesto, la isla es Inglaterra. Enseguida se adivinan intenciones polémicas, algo como un arreglo de cuentas entre un hombre y su propio país. He visto a Bill Brandt varias veces. Era un muchacho risueño, algo así como “el eterno estudiante”, frágil e irónico, al que su mujer prodigaba cuidados infinitos. “Pero no, en absoluto, quiero a Inglaterra, es mi país”, me dijo mientras comía caramelos, “hay que mirar mejor mis fotografías”. Mire mejor y, en mi opinión, he entendido mejor. Como pasa con algunas personas, las imágenes de Bill Brandt ganan con el trato. Conviene convivir con ellas. Dentro de dos, diez años, las comprenderé aun mejor. ¿Existe mayor elogio para un arte que pasa por fugitivo y superficial?.

 

    Lo propio de Bill Brandt es hacer caso omiso de las alternativas más evidentes, basándose en la fuerza de su intuición. Por ejemplo, la alternativa tristeza-alegria. Estas sombras de una isla nos demuestran de manera indiscutivle que al llevar el realismo hasta el limite de su negrura, se puede desembocar en un lirismo cercano a la alegría. Porque estas imágenes rebosan lirismo, es imposible dejarlo de lado. Estas escenas de la vida intima de la gentry de antes de la guerra vienen como aureoladas de cierto trasfondo de nostalgia. A estos chavales, en el fondo del callejón negro, la belleza trágica de este paisaje industrial les llevara enseguida al cielo. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿ Se puede invocar la eliminación de los matices, de los grises? Bill Brandt, que revela el mismo sus pruebas, utiliza siempre papeles de extrema dureza, de modo que los blancos y los negros se entrechocan en una sinfonía deslumbrante y al final tónica. Pero este tipo de explicación técnica es muy limitada. Es mejor mirar otra vez y abandonarse a la impresión de grandeza que se desprende de estas imágenes. Esta grandeza alcanza una dimensión cósmica en los paisajes de la isla de Skye, esculpida por la erosión de los glaciares, en los paramos asolados de Yorkshire. En Skye volvemos atrás, a la noche de los tiempos, cuando la tierra estaba “aun mojada y tierna después del diluvio” y destruida por las huellas de los pies de los gigantes. Ya no hay nada humano en aquellos terribles paramos donde la vida no se manifiesta mas que por algunos huevos moteados, colocados en el hueco de una roca. En Yorkshire, la casa de Emily Bronte es azotada por las ráfagas de viento de las Cumbres borrascosas. La silueta de una vaca en el claro de luna, las manchas claras de un rebaño de ovejas entre las rocas megalíticas, una mariposa monstruosa empalada en las ramas de un árbol muerto nos recuerdan que el hombre ha pasado por allí antes de desaparecer, sin duda, definitivamente.

 

    En 1945 la carrera de Bill Brandt dio un rumbo decisivo al comprar en una tienda de segunda mano cerca de Covent Garden una Kodak de madera sin obturador, que utilizaba Scotland Yard en el siglo XIX, para sacar fotos de las habitaciones donde se había cometido algún crimen. Concebida para este fin, la maquina tiene una abertura angular y una profundidad de foco igualmente fantásticas que arrastran deformaciones ópticas impresionantes. Durante quince años, Bill Brandt aprendería la fotografía con esta herramienta prehistórica, esforzándose por asimilar su lenguaje, con el fin de usarlo mejor para sus propios objetivos. Independientemente de la maquina que utilizaría luego, le quedaron para siempre las lecciones de aquel mentor de un genero nuevo.

 

    Aquellos años de investigación desembocaron en 1961 en un libro de fotos que salio bajo el titulo Perspectivas sobre el desnudo. Por su homogeneidad, por su riqueza y su rigor, este libro imposible de encontrar –y que fue además un fracaso comercial- es uno de los libros de fotografías más importantes publicados hasta hoy. Levanto polémicas en los medios  de la cámara oscura. Por primera vez el artista sacaba un provecho sistemático de cierta infidelidad a lo real, la exploraba en todas sus implicaciones, la desarrollaba como el tema de una fuga de Bach. Se hablo de foto abstracta, de formalismo, de juego gratuito. Pero todas estas acusaciones caen por si solas si uno acepta considerar que a pesar de la fragmentación que el autor impone a las formas, con total libertad, los valores materiales, sin los cuales no hay fotografía valida, no solo se respetan sino que incluso se afirman con una insistencia obsesiva. Se pueden contar las ranuras del entarimado, se siente la seda áspera de los sofás, la felpa de los sillones, la frialdad lisa de los espejos y de los cristales. En los exteriores marinos, los cantos rodados tienen peso, el aire huele a olor marino, e incluso se oye el fragor de los olas que se precipitan en el caracol de un enorme oído, abierto en primer plano. Pero sobre todo aquí esta la carne, con sus arrugas, su vello, sus poros y el variado grano de la piel. Parece que por un sentido admirable del equilibrio de valores, Bill Brandt se ha sumido tanto mas profundamente en la materia como cuanta más libertad se tomaba con las formas. Devuelve centuplicado el realismo en profundidad, lo que le había negado al nivel de las líneas y de su juego.

 

    Parece que los grandes fotógrafos se clasifican por si solos en dos familias cuya visión y cuya meta son totalmente distintas. Los primeros lo esperan todo de lo instantáneo “reproducido del natural” y cosechan aquí y allí unas imágenes que dan testimonio de la condición humana. Atget es su antepasado, Cartier-Bresson su más famoso representante contemporáneo y las fotos de Robert Capa una de las cumbres de su arte. Los otros anhelan la eternidad a través del instante. El retrato, el desnudo y el bodegón son su territorio. Edward Weston es el maestro de esta casta cuya tradición prosiguen, en Francia, Sudre, Brihat y Clergue. Es obvio que Bill Brandt pertenece a esta línea. Pero en este caso, como en otros, este demonio de hombre sabe ir mas allá de esta alternativa. Porque, único representante de su especie, baja a la calle y hace reportajes a su manera sobre el paro en 1930, la dolce vita de la flor y nata londinense o los bombardeos de 1940. A su manera, claro esta, pues a estos mineros, a estos aristócratas, a estos londinenses amontonados en el pub, los trata como desnudos, como bodegones. Y seguramente es lo que da su fuerza y su firmeza fascinantes a estos documentos auténticamente “sacados de lo real”.

   

    Nadie discute que Bill Brandt sea considerado “el más grande fotógrafo ingles”. Pero conforme vas recorriendo su obra, te asalta una duda: ¿realmente se ha dicho todo sobre Bill Brandt? Tal vez falte por decir la ultima palabra.

 

Michel Tournier.

 

Michel Tournier (París, 1924) es un destacado y famoso escritor en su país, y toda su producción ha sido traducida al castellano y al catalán. Autor de novelas, ensayos y cuentos, entre sus obras destaca la trilogía Viernes o los limbos del Pacífico (1988), El rey de los Alisos (1992) y Los meteoros (1986)., así como Gaspar, Melchor y Baltasar (2000) o El espejo de las ideas (2001).

 

 http://www.billbrandt.com/

 

 

Fuentes

Monografias

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El ojo del misterio

World wide (ARTS RESOURCES)

Artnet

Lee Gallery

Fotonostra

Victoria and Albert Museum

Michel Tournier: El oscuro lirismo de Bill Brandt

 

 

 

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